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Aclarando un poco…sobre la Ideología de Género

Uno de los temas más recurrentes en los medios es la “Ideología de género”. Sobre ella hay mucha información y desinformación. Mi gran amigo Pablo Perazzo ha escrito dos breves artículos sobre ello. Son sencillos y claros. Vale la pena leerlos…  

¿Qué tan difícil es decir si soy hombre o mujer?

La pregunta parece rara. Pero hay algo pasando actualmente que exige reflexión. Es importante entender ¿qué significa la palabra “género”? que está cada vez más presente en nuestro vocabulario cotidiano. Según el diccionario de la Real Academia Española, en su tercera acepción significa: “Grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico”. Esto significa que personas de ambos sexos pueden decidir el género que quieran ser, independientemente de su sexo; ya no importa nacer macho o hembra, aunque sea un rasgo evidente. Ahora podemos elegir a cual “género” podemos pertenecer.

Primer punto, se quiere reemplazar la palabra “sexo”, que es la evidencia visual, biológica y natural, que nacemos hombre o mujer, por la palabra “género”. El “Colegio Americano de Pediatras” – reconocido por la Asociación de médicos estadunidenses – estudió, basado en datos puramente científicos y biológicos, las dificultades que se generan con ese “mero” cambio de palabras.

Un estudiante inicial de medicina, sabe que un recién concebido, tiene un rasgo binario y biológico. Es decir, los genes ‘XY’ y ´XX´, fruto de la unión del óvulo femenino con el espermatozoide masculino, son marcadores genéticos que indican el sexo masculino o femenino del bebe. Por lo tanto, el diseño genético humano es ser concebido macho o hembra. No depende de una elección posterior. Así nacemos, es algo biológico, independiente de una supuesta elección posterior. Sustituir la categoría “sexo” por la de “género”, permite que el hombre o mujer puedan o no, aceptar si quieren o no, seguir siendo hombre o mujer. Tienen la posibilidad de aceptar o querer cambiar su género (masculino, femenino, neutro o cualquier otro tipo de género). Ese es un problema de fondo si sustituimos la palabra “sexo” por “género”.

El “género” que uno elige, es fruto de la experiencia e influjo social que se tiene. Es una elección posterior. No es el hecho biológico, científico y evidente, de la masculinidad o feminidad, como somos “hechos” por la relación de un hombre con una mujer. Que esto nos quede claro. No porque yo, alguien importante o una institución-organización nacional o internacional lo diga. Aceptemos las cosas como son. Hay cosas que son evidentes.

“Seréis como dioses”

Alrededor del año 1000 a.C. el rey David escribió esto: “El necio ha dicho en su corazón: ‘No hay Dios’” (Salmo 14, 1). A finales del siglo XIX decía el famoso escritor Dostoyevski: “Si Dios no existe, todo está permitido”. La pretensión de querer ocupar el lugar de Dios es tan antigua como es antigua la humanidad. Por detrás de ese deseo, está el querer ser dueño de la Verdad; de pretender decidir, según mi gusto personal, qué está bien y que está mal. La libertad, sin ningún tipo de código ético, para hacer todo lo que la técnica y la tecnología nos permitan alcanzar.

La difusión e imposición de la “ideología de género” manifiesta paradigmáticamente lo descrito arriba. Ya no interesa el sexo con el cual nacemos. Más bien, dice la citada ideología, no nacemos con un sexo definido. El nacer hombre o mujer es una idea caduca. De quiénes todavía creen que eso depende de Dios; o que existe una razón por la cual somos hombres o mujeres, que no depende de nuestra opción personal. Para los que defienden a capa y espada la libertad, desde muy temprana edad, a ser dueños de qué género quieren pertenecer, conceden a cada uno el poder de decidir cuál es su identidad. Yo me creo a mí mismo. Yo soy quien creo mi razón de ser, mi propia felicidad.

Hablar de una realidad o hecho biológico, genético, de cromosomas que definen ser hombre o mujer es algo que no tiene sentido. Aceptarlo sería la evidencia de que existen cosas que simplemente debemos aceptarlas como son. Ser hombre o mujer es algo que estaría obligado a aceptar. ¡Porque así soy! Sería algo evidente. Un reloj está hecho para dar la hora. Así es el reloj, no puedo cambiar.

Según la Real Academia Española, ideología es un “conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, etc…”. Por lo tanto, no me interesa abrir los ojos a la realidad – si es que existiera – sino pensar como a mí me interesa. Sólo reconozco lo que se ajusta a mis intereses: ¿qué género quiero ser? Dicho esto, podemos entender como ya no importa preguntarse ¿quién soy?, o ¿cuál es mi sentido en esta vida? No tengo nada que buscar o descubrir, porque soy yo quien decide y crea todo eso. En otras palabras, yo soy mi propio dios. Yo creo mi vida.

Written by Rafael de la Piedra