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Estos son los cuatro principios fundamentales del Papa Francisco

Son cuatro máximas del pensamiento de Jorge Mario Bergoglio que permiten entender mejor su pontificado así como algunas de sus decisiones pastorales. Es un artículo muy recomendado.

Por: Mercedes De La Torre

De: http://www.religionconfidencial.com/cronica_de_roma/principios-fundamentales-Papa-Francisco_0_2475352443.html

El Papa argentino “sigue siendo el padre Jorge”, así lo aseguran fuentes que conocen a Jorge Mario Bergoglio desde sus tiempos de joven jesuita y que además trabajaron cerca de él durante el tiempo en el que fue arzobispo de Buenos Aires.

Estos cuatro principios fundamentales, que detallaremos a continuación, también los ha transmitido como formador durante su etapa en la Compañía de Jesús y ha los ha vuelto a plantear en el programa de su Pontificado.

El primero: “El tiempo es superior al espacio”. Esta podría ser la clave para comprender “la lentitud” con la que se está llevando a cabo la Reforma de la Curia Romana.

Este principio “permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos”. La prioridad del tiempo se plasma en el “iniciar procesos” confiando en que el tiempo ilumina y transforma los “eslabones de una cadena en constante crecimiento, sin caminos de retorno”. Lo ha explicado el arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la UCA.

El mismo Pontífice ha trasladado este principio al ámbito social y lo ha aplicado también a la evangelización “que requiere tener presente el horizonte, asumir los procesos posibles y el camino largo”, y recalca la importancia de la acción del Espíritu Santo.

El segundo es “la unidad prevalece sobre el conflicto”. Este postulado se aprecia en diferentes decisiones de Francisco, sea a nivel eclesial, sea en dimensiones más amplias.

Merece la pena considerar que en el actual proceso sinodal, el Papa Francisco busca ser la pieza de “unión” entre los diferentes puntos de vista. Él mismo lo ha explicado al terminar la pasada Asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la pastoral familiar que “la tarea del Papa es garantizar la unidad de la Iglesia; es recordar a los pastores que su primer deber es alimentar al rebaño —nutrir al rebaño— que el Señor les encomendó y tratar de ir a buscar—con paternidad y misericordia y sin falsos miedos— a las ovejas perdidas”. (Texto completo).

En la exhortación apostólica Evangelii Gaudium incluso se postula la posibilidad de desarrollar “una comunión en las diferencias, que sólo pueden facilitar esas grandes personas que se animan a ir más allá de la superficie conflictiva y miran a los demás en su dignidad más profunda”. El Papa cita a los obispos del Congo para animar a la paz a través de una diversidad de etnias reconciliadas.

Su tercer principio es que “la realidad es más importante que la idea”, el cual se plasma en diferentes llamados que ha realizado. Como, por ejemplo, las numerosas advertencias a los sacerdotes para que no sean funcionarios, sino pastores con olor a oveja. O cuando ha cargado contra “los teólogos de despacho” que contemplan la humanidad “desde un castillo de cristal”, animádoles a buscar, como en el Evangelio, “las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa”.

Por último, tenemos el cuarto principio: “El todo es superior a la parte” en el cual se encuentran los numerosos llamados a la solidaridad ante los más necesitados que también integran ‘el mundo global’. A través de este principio se entiende por qué el Papa está pidiendo a los movimientos eclesiales no cerrarse en sí mismos, sino ver más allá y trabajar en comunión y junto a la Iglesia universal. De este modo, el Pontífice se refiere al modelo del “poliedro” en el que “todas las parcialidades” confluyen pero “conservan su originalidad”.

Por otro lado, se explica con este principio que el Papa Francisco -ya desde su juventud- sostenga que aún “las personas que pueden ser cuestionadas por sus errores, tienen algo que aportar que no debe perderse” para buscar el bien común e incorporar a todos, como la figura evangélica del buen pastor.

Written by Rafael de la Piedra