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«Exigir que una Universidad Católica y Pontificia deje de enseñar la ideología de género no es discriminación»

A las puertas del Centenario de la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Agrupación Universitaria Riva-Agüero (AURA), manifiesta que esperan acciones decididas de los Obispos peruanos para garantizar la fidelidad de su identidad católica. Les comparto una entrevista a Marco Paz. Presidente de AURA.

(InfoCatólica Perú) Entrevista al presidente de AURA
http://infocatolica.com.

Buenos días, Marco. ¿Quién eres tú y qué es la Agrupación Universitaria Riva – Agüero (AURA)? ¿Cómo surgen? ¿En qué han basado su labor? Preséntanos un poco…

Soy Marco Paz Polo, estudiante de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) y Presidente de la Agrupación Universitaria Riva-Agüero (AURA).

Esta Agrupación surge en el 2011 por la confluencia de un grupo de estudiantes católicos de la PUCP que ante el exacerbado conflicto de la universidad con el Arzobispado de Lima y la Santa Sede, deciden participar del debate universitario en torno a la identidad católica de la PUCP.

Tomamos el nombre de Don José de la Riva-Agüero, intelectual peruano de la Generación del 900, que siendo católico decide dejar toda su fortuna a la PUCP, determinando una administración perpetua de sus bienes con participación del Arzobispado de Lima, y por la cual nuestra universidad pudo consolidarse materialmente.

Nuestro trabajo siempre ha buscado rescatar los principios humanistas cristianos que todo centro educativo católico universitario debe garantizar, tanto a la Iglesia Católica como a la sociedad en su conjunto.

Así, durante 6 años hemos exhortado a las autoridades universitarias a que adecúen los estatutos de la PUCP a la Ex Corde Ecclesiae, cosa que se dio el 14 de octubre del año pasado. Nuestra labor ha sido esa y, en su momento, representantes de nuestra organización fueron convocados para dar testimonio ante los Visitadores Apostólicos del Papa Francisco, los Cardenales Ricardo Ezzati, Péter Erdö y Gérald Lacroix, sobre lo que se vive en la PUCP respecto de su identidad católica.

Hoy retomamos nuestro trabajo con mayor fuerza para exhortar a Mons. Salvador Piñeiro, Arzobispo de Ayacucho y actual Vice Gran Canciller de la PUCP, a tomar acciones decididas para recuperar la identidad católica de nuestra universidad. Convocamos a todos los católicos, porque al ser la PUCP una universidad de la Iglesia Católica, interesa a todo el pueblo católico fiel cuál será el destino de esta casa de estudios.

En su comunicado hay muchos puntos sobre los cuales ustedes manifiestan que habría incongruencia por parte de la naturaleza de la PUCP y lo que vive plenamente, ¿puedes comentarnos un poco más sobre esto?

Lamentablemente, la PUCP desde hace ya varios años se ha convertido en el centro de formación de los promotores y divulgadores de la «ideología de género» en nuestra sociedad. Ejemplo de ello es que ahora la enseñanza de casi, por no decir todas, las materias en el ámbito de letras se enseñan dogmáticamente desde dicha ideología, relegando todo debate científico o posturas contrarias a la misma.

Por lo tanto, a los estudiantes no se les permite tener un verdadero pensamiento crítico de la sociedad. Del mismo modo, no solo en las aulas se imparte la ideología de género sino también son los mismos órganos estudiantiles que la promueven, aparentemente con el aval de las autoridades de la universidad, dado que ninguna autoridad universitaria ha declarado la postura institucional respecto de la llamada «Reforma TRANS».

Adicionalmente a ello, en las instalaciones del campus universitarios se permiten eventos contrarios al Magisterio de la Iglesia, así se tiene la mal llamada «Semana Feminista» que se viene realizando anualmente y en su programa cuenta con talleres de, por ejemplo, masturbación femenina, museos de juguetes sexuales o talleres en los que se enseña a las estudiantes a abortar de manera doméstica con pastillas, entre otras barbaridades. Todo esto es gravísimo considerando, incluso, que hay estudiantes menores de edad.

Ahora, es necesario señalar también que no solo en pregrado está el problema, puesto que la Escuela de Graduados imparte un Diplomado en Estudios de Género y una Maestría en Estudios de Género. Claramente esto implica no solo una incoherencia en la identidad institucional sino también, y lo más grave, el uso de recursos de una universidad católica para promover ideas contrarias a la doctrina católica.

Lo más reciente ha sido la aprobación de la llamada «transversalización» de lo que en la PUCP se llama «enfoque de género» mediante Resolución N° 119/2015 del Consejo Universitario. Con esta Resolución se han aprobado la creación de cursos de género en todas las especialidades, así como la creación de un Observatorio para la imposición de esta ideología en todo el campus universitario, entre otras medidas.

¿Cuál ha sido a la fecha la reacción en la PUCP ante estas manifestaciones? ¿Han recibido respuestas violentas?

Las autoridades de la PUCP no se han pronunciado de manera oficial a favor o en contra de nuestras últimas manifestaciones, las que, por transparencia, se las hemos hecho llegar incluso de manera física.

Sin embargo, nos da mucho que pensar, que coincidentemente al día siguiente de que entregáramos nuestro petitorio de firmas por recuperar la identidad católica de la universidad, en el periódico oficial «PuntoEdu.», saliera una nota con fotografías del equipo rectoral en Roma, tratando de dar a entender a la opinión pública que todo problema de coherencia institucional estuviera superado.

Ahora, si bien es cierto nuestras autoridades no se han pronunciado, algunos profesores, que se muestran en contra de nuestra postura, han estado pidiendo insistentemente las identidades de todos los miembros de la Agrupación y, paralelamente, la Federación de Estudiantes de la PUCP, en comunicado publicado el día domingo 6 de febrero de 2017 en su página de Facebook, menciona y tipifica nuestro pronunciamiento como falta disciplinaria grave por supuestamente promover la discriminación.

Por esto, tenemos dudas públicas sobre la existencia de alguna intención para aplicar posibles represalias que podrían recaer en los miembros de nuestra agrupación y, en realidad sobre cualquier asociación universitaria católica que exija la coherencia católica de una universidad que dice ser «católica» y «pontificia».

¿Entiendo entonces que AURA trabaja en el anonimato? Si es así la comunidad universitaria podría decir que su trabajo institucional es poco transparente…

La Agrupación Universitaria Riva-Agüero siempre ha sido un referente de la presencia católica coherente dentro de la comunidad universitaria. Lamentablemente, muchas veces ha sido tildada de «ultraconservadora» o de estar conformada por un grupo de «fanáticos religiosos», pero esto nunca nos ha detenido. Siempre hemos dejado sentada una voz firme en cuanto la exigencia de una identidad católica coherente por parte de la PUCP.

Tanto así que hemos sido participes de debates públicos con otras asociaciones en torno a la identidad e historia de nuestra universidad, así como de temas nacionales que tuvieron repercusión en nuestra casa de estudios, como lo fueron los debates sobre la legalización del aborto o la unión de personas del mismo sexo.

Por lo tanto, es ilógico que ahora nos digan que nos queremos mantener en el anonimato cuando siempre hemos sido públicos y transparentes con las autoridades universitarias, a quienes les hemos escrito directamente. Asimismo, hemos sido igual de transparentes, con las autoridades eclesiales, con quienes nos hemos reunidos en reiteradas ocasiones, incluso hemos mantenido reuniones y conversaciones con el actual Vice Gran Canciller, Monseñor Salvador Piñeiro; esa misma transparencia se ha dado con los medios de comunicación que nos han querido entrevistar en su momento, como ahora mismo, o cuando la coyuntura lo ha demandado.

Además, los miembros consultivos de nuestra asociación muchas veces se han manifestado públicamente en nuestros medios institucionales, personas como el Ing. Mario Cedrón, docente de especialidad de Ing. De Minas; el Dr. De la puente Candamo y la Dra. Margarita Guerra, docentes del área de historia; y el Padre Ernesto Rojas, ex docente del Departamento de Teología.

La petición pública que han hecho va teniendo ya más de 1000 firmas. ¿Qué esperan lograr con este petitorio?

Nuestro principal objetivo es acompañar a nuestros Obispos, nuestros pastores, en la compleja tarea que el Papa Francisco les ha encomendado de velar por la vida institucional de nuestra universidad; incluso este compromiso se ha afianzado aún más cuando la resolución que devuelve los títulos de «Pontificia» y «Católica» a la PUCP dice expresamente que la universidad está en un periodo de prueba.

Ahora son los Obispos y, especialmente Monseñor Salvador Piñeiro, quienes tienen esta enorme responsabilidad de velar por la identidad católica de nuestra casa de estudios y, nosotros, como hijos fieles de la Iglesia, hemos afianzado nuestro compromiso de querer acompañarlos y apoyarlos en las medidas que sean necesarias para recuperar la Pontifica Universidad Católica del Perú.

Como hemos señalado anteriormente, debido a que la PUCP es una universidad católica y pontifica, es una universidad de la Iglesia que se debe encontrar siempre al servicio de la sociedad, y le compete al pueblo católico fiel acompañar a sus pastores en esta tarea.

Antes mencionabas que les han acusado de promover la discriminación…

Las personas que afirman que nuestra postura es discriminatoria, es porque sencillamente no la conocen o intentan mentir o confundir deliberadamente. Nuestra postura es la misma que la de la Iglesia Católica: buscar defender la naturaleza y dignidad de la persona humana.

Ahora, una verdadera discriminación es, por el contrario, menospreciar la postura de un estudiante o profesor, o de un miembro de la comunidad universitaria, reduciéndola a la etiqueta de «fanático o fundamentalista religioso» o decir que porque se es católico «no podemos entender de ciencia».

La negación de la naturaleza espiritual en la persona humana es la negación del fundamento sobre el que se desarrolla el Derecho Humano a la Libertad Religiosa. Sin embargo, la realidad actual nos muestra que este debate y las constantes respuestas agresivas por parte de un sector de la comunidad universitaria son una demostración de que la ideología de género es incompatible con la vida universitaria y, sobre todo, resulta incompatible con la democracia, la justicia y las libertades.

Finalmente, ¿qué mensaje le dan a la comunidad universitaria y a la sociedad peruana?

Nuestro único mensaje a la Comunidad Universitaria es la de que no nos teman, nuestra labor solo consiste en buscar el bienestar de la PUCP, desde el reconocimiento de su naturaleza fundacional y su misión católica. No se dejen engañar por interpretaciones aisladas y antojadizas de la misericordia y la caridad cristiana, estas no son incompatibles ni excluyentes en la firmeza de la defensa de la Verdad.

A la sociedad, decirles que el debate que se ha abierto en nuestra casa de estudios es muestra clara de la gravedad y riesgo de la permeabilidad de la ideología de género, incluso en una universidad «católica» y «pontificia». La universidad, como tal, existe como espacio de debate científico, pero en la PUCP vemos cómo se ha reducido una casa de estudios a un centro de adoctrinamiento y propaganda política de la ideología de género.

Finalmente, recalcar que nosotros seguiremos participando, a pesar de que se presente cualquier circunstancia negativa con nuestra postura, en la PUCP. Confiamos que podemos ir llevando el debate a su real dimensión científica y abrir espacios para entender que nuestra casa de estudios debe ser coherente con su identidad católica, en este 2017 mucho más por la celebración del Centenario. Recordemos en estos 100 años de vida institucional que los fundadores de nuestra casa de estudios, especialmente el P. Jorge Dinthilac, aspiraban a que la sociedad peruana contara con un centro universitario católico como faro y guía del debate científico nacional.

Written by Rafael de la Piedra