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«Las pasiones no son cosas malas», pero si no eres capaz de dominarlas «serán ellas las que te dominen»

En Santa Marta, Francisco exhorta a quitarse «toda la mala yerba»: «No se puede hacer lo que se quiere pensando que, total, el Señor perdona siempre»

Por: SALVATORE CERNUZIO
De: https://www.lastampa.it/2019/02/28/vaticaninsider/el-papa-dominemos-las-pasiones-la-misericordia-de-dios-no-es-infinita-ncYTeCJJZvpl893UOJWzoI/pagina.html

Todos tenemos pasiones, pochos logran dominarlas. Cuidado, dice el Papa en la misa en Santa Marta de hoy, porque «las pasiones no son cosas malas», pero si no eres capaz de dominarlas «serán ellas las que te dominen». Sin embargo, para hacerlo hay que «detenerse» y cobrar conciencia de los propios límites y también de los propios «fracasos», afirma Bergoglio en su homilía, según indicó Vatican News, conscientes de que el final puede llegar de un momento a otro. Al mismo tiempo, hay que recordar que la compasión y la misericordia de Dios no son infinitas; a menudo, efectivamente, esto se convierte en justificación para hacer lo que se quiere.

«No seas tan imprudente, tan atrevido como para creer que te saldrás con la tuya. “Ah, me he salido con la mía hasta ahora, me saldré con la mía…”». No, advierte el Papa, «Te saliste con la tuya, sí, pero ahora no lo sabes… No digas: “La compasión de Dios es grande, me perdonará mis muchos pecados”, y así yo sigo haciendo lo que quiero. No digas eso. Y el consejo final de este padre, de este “abuelo”: “No esperes a convertirte al Señor”, no esperes a convertirte, a cambiar tu vida, a perfeccionar tu vida, a quitarte esa hierba mala, todos la tenemos, a quitarla… “No esperes a convertirte al Señor y no la pospongas día tras día porque la ira del Señor estallará de repente”».

Por lo que invita a la «sabiduría», esa de la que habla el Eclesiástico, un libro precioso que ofrece consejos e indicaciones que se asemejan a las «de un padre a un hijo, de un abuelo a un nieto». «La sabiduría es una cosa de todos los días», explica el Papa, nace de una reflexión sobre la vida y del detenerse a pensar como se ha vivido y tratar de cambiar, sin dejarse someter por los instintos.

Cada día, sugiere el Pontífice, cada uno de nosotros debería hacer un examen de conciencia. Nada más que un simple balance de las acciones que hemos hecho, teniendo bien presente que podrían ser las últimas. «Ninguno de nosotros está seguro acerca de cómo terminará la propia vida y cuándo terminará», observa Bergoglio. «No sigas tu instinto, tu fuerza, complaciendo las pasiones de tu corazón. Todos tenemos pasiones. Pero ten cuidado, domina las pasiones», exhorta el Papa Francisco. «Tómalas en tus manos. Las pasiones no son malas, son, digamos, la “sangre” para llevar a cabo muchas cosas buenas, pero si no eres capaz de dominar tus pasiones, ellas te dominarán a ti. Detente, detente». No somos eternos, subrayó el Pontífice, no podemos pensar en hacer lo que queremos, confiando en la infinita misericordia de Dios.

Entonces, no hay que esperar y seguir postergando la propia conversión. Comencemos hoy, exhorta el Papa, «a tocar con la mano los propios fracasos y decepciones que cada uno tiene, y a no tener miedo, sino a ser más capaces de dominar lo que nos apasiona». Hagamos este pequeño ejercicio para acercarnos al Señor, diciendo: «Mañana trataré de que esto no vuelva a suceder». «Sucederá tal vez un poco menos –dice Francisco–, pero lograste gobernar tú y no a ser gobernado por tus pasiones, por todas las cosas que suceden, porque nadie de nosotros sabe cómo acabará la propia vida y cuándo terminará».

Bastan, pues, «cinco minutos al final de cada día», pero «nos ayudarán, nos ayudarán tanto a pensar y a no postergar el cambio del corazón y la conversión al Señor».

Written by Rafael de la Piedra