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Rueda de prensa del Papa en el avión al regreso de Colombia

(ZENIT – Roma, 16 Sept. 2017).- Publicamos a continuación las respuestas del papa Francisco a las dos primeras preguntas de la rueda de prensa en el vuelo de regreso de Colombia a Roma, este lunes 11 de septiembre.

La primera pregunta la formuló César Moreno, de “Radio Caracol”:

Mi pregunta es la siguiente: Usted llegó Santo Padre a un país dividido, por cuenta de un proceso de paz, entre los que aceptan y no aceptan ese proceso, ¿qué hacer concretamente, qué pasos dar para acercar a las partes divididas, para que dejen ese odio, para que dejen ese rencor? ¿Si Su Santidad pudiera volver a nuestro país en unos años, cómo cree, cómo le gustaría ver a Colombia? Gracias.

“A mí me gustaría al menos que el lema ‘Demos el segundo paso’, al menos fuera ese. Fueron, yo pensaba que eran más, calculaba por los sesenta, pero me dijeron 54 años de guerrilla más o menos, y ahí se acumula mucho, mucho, mucho odio, mucho rencor, mucha alma enferma, y la enfermedad no es culpable, viene, te agarraste un sarampión y te agarra”.

Y prosiguió diciendo:

“Disculpen, hablo en italiano. El alma enferma… la enfermedad no es una cosa culpable: viene. Y con estas guerrillas que verdaderamente han hecho – tanto la guerrilla, como los paramilitares, o aquellos de allá, y también la corrupción, tantas veces, en el país – han cometido pecados graves que han provocado esta enfermedad del odio… Pero hay pasos que dan esperanza, pasos en la negociación, el último, el cese de fuego del Ejército de Liberación Nacional. Se los agradezco mucho, agradezco tanto por eso. Pero hay algo más, que he percibido, que son las ganas de ir adelante en este proceso y que va más allá de las negociaciones que se están haciendo y que se deben hacer. Es un deseo espontáneo, y allí está la fuerza del pueblo. Allí… Yo tengo esperanza en esto. El pueblo quiere respirar, pero debemos ayudarlo y ayudarlo con la cercanía, la oración y, sobre todo, con la comprensión del enorme dolor que tiene mucha gente.

Segunda pregunta: A continuación, José Mojica, de “El Tiempo” – casa editorial de Colombia – preguntó al Pontífice:

Colombia ha sufrido muchas décadas de violencia por cuenta de la guerra, por el conflicto armado y también por el narcotráfico, sin embargo, los estragos de la corrupción en la política han sido tan perjudiciales como la misma guerra, y aunque no es nueva la corrupción, siempre hemos sabido que existe, sabemos que siempre ha habido corrupción, ahora es más visible porque ya no tenemos las noticias de la guerra, del conflicto armado. ¿Qué hacer ante este flagelo, hasta dónde llevar a los corruptos, cómo castigarlos y, por último, habría que excomulgar a los corruptos?

“Vos hacés una pregunta que yo me la planteé muchas veces, yo me lo planteé de esta manera: ¿el corrupto tiene perdón? Yo me la planteé así, ¿no? Y me la planteé cuando hubo un acto – en la provincia de Catamarca, en la Argentina – un acto de maltrato, abuso, de violación de una chica, y había gente metida allí muy ligada a los poderes políticos y económicos de esa provincia”.

“Sentí tanto un artículo de [Rogelio] Frigerio publicado en “La Nación” en aquel tiempo; yo he escrito un pequeño libro que se titula “Pecado y corrupción”. Todos somos pecadores siempre y nosotros sabemos que el Señor está cerca de nosotros, que Él no se cansa de perdonar. Pero la diferencia es que Dios jamás se cansa de perdonar, y el pecador a veces se anima y pide perdón. El problema es que el corrupto se cansa de pedir perdón y olvida cómo se pide perdón: éste es el problema grave. Es un estado de insensibilidad ante los valores, ante la destrucción, ante la explotación de las personas. No es capaz de pedir perdón. Es como una condena por lo cual es muy difícil ayudar a un corrupto; muy difícil. Pero Dios puede hacerlo. Yo rezo por eso”.

Tercera pregunta: El periodista de la agencia argentina TELAM, Hernán Reyes, le preguntó al Santo Padre – en nombre de un grupo de periodistas de lengua española, si piensa que les es posible replicar el modelo colombiano en otros conflictos existentes en el mundo, teniendo en cuenta que el Papa se refirió al primer paso hecho por Colombia. Y considerando asimismo que en su última Misa dijo que el diálogo entre ambas partes tuvo necesidad de que se incorporaran más actores:

«Integrar a otras personas… También hoy, en la homilía hablé de esto inspirándome en el pasaje del Evangelio. Integrar a otras personas: no es la primera vez… en tantos conflictos se han integrado a otras personas. Es un modo de ir adelante, un modo sapiencial, de política, ¿no? Está la sabiduría de pedir ayuda…

He querido señalar en la homilía que más que una homilía era un mensaje: creo que estos recursos técnico-políticos ayuden. Requieren a veces la intervención de las Naciones Unidas para salir de la crisis. Pero un proceso de paz sólo irá adelante cuando lo toma el pueblo en sus manos.

Si el pueblo no lo toma en sus manos, se podrá ir adelante un poco, se llegará a un compromiso… Es lo que he tratado de hacer sentir en esta visita: el protagonista de la pacificación o es el pueblo o se llegará a cierto punto; pero cuando un pueblo lo toma en sus manos, es capaz de hacerlo bien. Yo diría que ese es el camino superior. Gracias».

Cuarta pregunta. Tras informarse acerca de las condiciones del Papa tras el pequeño accidente, Elena Pinardi le preguntó si cree que hoy los líderes políticos que rechazan colaborar con otras naciones para controlar las emisiones de los gases que producen el efecto invernadero tienen su responsabilidad en eso, y por qué niegan que el cambio climático sea también obra del hombre, teniendo en cuenta lo sucedido recientemente con el huracán Irma y sus consecuencias de muertos y daños enormes en las Islas del Caribe, Cuba, etc.

«Gracias. La última parte, y para no olvidarla: quien niega esto debe ir a ver a los científicos y preguntarles a ellos. Ellos hablan de modo clarísimo. Los científicos son precisos. El otro día, cuando salió la noticia de aquella nave rusa – creo – que pasó de Noruega a Japón o a Taipéi pasando por el Polo Norte, sin el rompehielos, y las fotografías hacían ver los pedazos de hielo… Por el Polo Norte, ahora, se puede pasar. Es algo muy claro.

Es muy claro. Cuando salió aquella noticia, de una universidad –no recuerdo de dónde– salió otra que decía: “Tenemos sólo tres años para volver atrás. De lo contrario, las consecuencias serán terribles”. Ignoro si “tres años” es verdad o no; pero si no volvemos hacia atrás nos vamos abajo, eso es verdad.

Del cambio climático, se ven los efectos y los científicos indican claramente cuál es el camino a seguir. Y todos nosotros tenemos una responsabilidad: todos. Cada uno una pequeña, más grande, una responsabilidad moral: en el aceptar, dar la opinión o tomar decisiones… Y debemos tomar esto en serio.

Creo que es algo sobre lo que no se puede bromear: es una cuestión muy seria. Y Usted me pregunta: ¿Cuál es la responsabilidad moral? Cada uno tiene la suya. Incluso los políticos tienen la suya. Cada uno tiene la propia. Según la respuesta que da».

Elena Pinardi acotó que hay quien percibe que estamos yendo hacia el apocalipsis con todos estos eventos atmosféricos…

«No lo sé –dijo el Papa– pero yo diría que cada uno tiene su propia responsabilidad moral. Primero. Segundo: si uno está un poco dudoso acerca de que esto sea verdad o no, que se lo pregunte a los científicos. Ellos son clarísimos. No son opiniones en el aire: son clarísimos. Y que después decida. Y la historia juzgará las decisiones. Gracias».

(Fuente: Radio Vaticano)

Written by Rafael de la Piedra