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Una mujer relata su liberación tras haber sido poseída por varios demonios

“Cristo -concluye Silvia al final de su conferencia registrada en el video- sigue sanando, liberando, perdonando y llamándonos para que seamos capaces de transformar el mundo con nuestros actos de amor…”

https://www.portaluz.org/articulo.asp?idarticulo=2991

El pasado 8 de junio la “Asociación Grupos de Oración del Corazón de Jesús” fundada por el sacerdote jesuita Ángel María Rojas en España, cuyo carisma es “amar y hacer amar al Corazón de Jesús desde el Corazón de María”, subieron a su canal de YouTube (GOCJAudiovisual) un video (ver al final) que por su contenido ha captado el interés de varios portales de la web.

Se trata del particular testimonio de una madrileña, Silvia Ramírez, de 44 años -según afirmó posteriormente el portal Camino Católico- quien en una conferencia de una hora y 22 minutos revela su particular experiencia con los demonios, según afirma. “Yo vengo hoy aquí a traer mi testimonio, porque yo también he sido liberada de una posesión demoníaca”, dice Silvia nada más iniciar el relato y a modo de presentación.

Ya el año 2017 Silvia había publicado con detalle la experiencia en su libro “Arrojad a los demonios”. Fueron cinco años, señala, los que padeció agresiones espirituales, psicológicas y físicas que finalizaron en un proceso donde intervino la gracia de Dios a través de diversas personas y en particular sacerdotes exorcistas, varios, a quienes agradece su liberación…

“Cristo -concluye Silvia al final de su conferencia registrada en el video- sigue sanando, liberando, perdonando, resucitando a los muertos y llamándonos para que seamos capaces de transformar el mundo con nuestros actos de amor… El exorcista es el buen pastor que rescata a las ovejas, a las que el lobo ya las tiene en la boca prácticamente masticándolas. El exorcista las recupera las acompaña en su sanación y las devuelve al redil de Cristo tras pasar por ese proceso de la liberación, de la conversión y de experimentar de nuevo el poder de Dios”.

Afirma esta mujer que en el transcurso de su vida enfrentó dos períodos con crisis de fe significativas, dudando del amor de Dios, “en las que abrí puertas al demonio”. Poco a poco fue relajando su vínculo con la fe, siendo ella misma quien definía, puntualiza, lo que era bueno o malo. “Poco a poco me fui metiendo en una vida de pecado, sin arrepentimiento”, reconoce.

El quiebre se profundizaría cuando, tras desafiar a Dios, molesta porque no satisfacía lo que ella deseaba para su vida… “Decidí cambiar, cambiar de Dios. Así fue que hice un pacto con el demonio”, cuenta en el video.

Si bien Silvia no menciona por su nombre a ninguno de los sacerdotes exorcistas que en el transcurso de cinco años mediaron por su liberación, de los momentos más intensos de su relato referimos precisamente uno de esos instantes. Dice Silvia:

“El demonio en la posesión cuando emerge usa tu cuerpo y doblega tu voluntad… Estando en una misa con Adoración al Santísimo, cuando (el sacerdote) se iba acercando hacia mí con el Santísimo, yo me iba intentando retirar… a ver si me podía escapar. Pero como tenía una persona que me tapaba el camino no pude. Cuando llegó a mi altura sentí, sentí y vi: el sacerdote estaba con la custodia temblando, parecía que se le iba a escapar de las manos, que vendría volando y me daría en la cabeza. ¡Dios mío que es esto! ¡Que viene a por mí! pensé… Y en ese momento sentí cómo del centro de la Eucaristía salió una fuerza, una fuerza que me tiró al suelo. Entré en trance, una manifestación tremenda. El sacerdote debió estar por allí porque perdí la conciencia totalmente en ese lapsus. Lo siguiente que recuerdo es que el sacerdote estaba cerca de mí rezando en brasileño.

Yo no entendía nada. Hay un momento en que sí entiendo y escucho: vas a salir, vas a salir … y todo el mundo se aparta de mí. Yo levito, solamente tocaba con los talones de mis pies el suelo. Todo mi cuerpo estaba tal que así, en una curvatura, con la cabeza hacia atrás, los brazos hacia atrás, rozando solamente el suelo. Yo sentía como si alguien desde una cuerda me estuviera tirando hacia arriba… Bueno, pues caí; por segunda vez me vuelve a pasar esa levitación, vuelvo a caer y la segunda vez que caigo ya salgo del trance. Había tenido una liberación bastante fuerte, potente”.

Puedes acceder al testimonio completo, activando el siguiente video:

Written by Rafael de la Piedra