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¿Adopciones, paternidad de parejas del mismo sexo?

Destacada profesional italiana en salud mental – Loredana Petrone – argumenta por qué no es saludable la pretendida normalización de la adopción o el acceso a la paternidad-maternidad por otras vías, de parejas del mismo sexo. También alerta sobre recientes intentos de avalar la pedofilia.

http://www.portaluz.org/

Como las niñas y los niños, el ser humano en su tiempo de ser embrión o feto, no tiene derecho a voto. Su peso en la escena política representa regularmente un interés marginal. Cuestión similar ocurre cuando se trata de levantar las banderas de los derechos humanos, pues cuenta al parecer lo que decida la madre. El ser humano que aún no ha logrado nacer puede ser asesinado o no, según lo decida su propia madre, vocifera una perturbada modernidad.

Asimismo, hoy se afirma implícitamente que los derechos del niño son posteriores a quienes deseen vivir su ‘deseo’ de ser padres… Sí, tal cual. Ex-pe-ri-men-tar el ser padres. Porque, cuando hayamos leído la siguiente entrevista a Loredana Petrone, psicoterapeuta de la unidad operativa de Medicina Social de la Universidad La Sapienza de Roma, –difundida por el portal de Revista Ciudad Nueva-, quedarán claros los argumentos del por qué la Iglesia, pero también millones de no católicos y también no creyentes rechazan las adopciones gay o de lesbianas, como también su acceso legal a una pseudo paternidad-maternidad mediante vientre de alquiler o vía similar.

Los derechos de las niñas y los niños a un padre y una madre son prioritarios si la humanidad aspira a sobrevivir se concluye tras los dichos de Loredana.

¿De qué figuras necesita el niño para crecer sano?

Los roles materno y paterno son fundamentales para el nacimiento y el crecimiento equilibrado de un niño. La literatura psicológica se ha ocupado más de la relación madre-hijo y del apego que se crea entre ellos. Esta díada, sin embargo, antes o después debe transformarse en una tríada con la inserción de la figura paterna. El amor paterno es conquistado, no se da por descontado como el de la madre.

¿Cómo debería ser la madre?

El elemento fundamental debería ser la aceptación incondicional de su hijo y, por lo tanto, su recibimiento. Pero también la capacidad de considerar al niño no como una prolongación de sí misma, sino como una persona distinta, con características muy claras… Muchas mamás, en cambio, tienden a excluir al padre, sea de la relación con el hijo como de la relación de pareja. No es casual que la mayor parte de las separaciones de las parejas, al menos en Italia, suceden después del nacimiento del primer hijo (datos del Instituto de Estadística de Italia), porque no se crea un espacio psicológico y físico para la figura paterna.

El hijo no es de la madre…

No. Aun en las separaciones, la madre tiene un rol importante: si acompaña a los hijos al encuentro del padre, facilitando su relación, después los niños no tendrán dificultad de relación con lo “masculino”, no tendrán problemas para ir a casa del padre. La madre es una especie de puente levadizo entre los hijos y la figura paterna. Si el puente se levanta (porque considera al hijo como su propiedad) impide esta relación.

Y ¿qué rol juega el padre?

También él debe reconocer y aceptar al hijo. Pero mientras la mamá satisface sobre todo las necesidades emotivas del niño, el papá es siempre el que pone las reglas. Reglas que son fundamentales para el desarrollo sano de varones y niñas… No se puede decir al hijo: “¡Haz lo que quieras; elige tú!”. Las reglas constituyen una frontera que protege al niño de la ansiedad, del miedo y de las preocupaciones. Lo ayudan, aunque el niño se ponga caprichoso… Los límites serenan al niño y lo ayudan a tolerar la frustración, a luchar por lo que desea. De hecho, el niño privado del esfuerzo y del sufrimiento, mañana no sabrá hacer frente a las dificultades de la vida. Lógicamente, las reglas deben ser siempre acordadas por ambos padres. Hoy, en cambio, padre y madre a menudo se contradicen: “Déjalo, no importa. Me ocupo yo después con papá” (o con mamá). Los hijos, que son astutos, tratan de obtener lo máximo de ambos.

¿Aún en el caso de las separaciones y divorcios?

A pesar de los compromisos y del proyecto de vida, la relación de pareja puede deteriorarse, pero la tarea de padres, no. Si, por el contrario, el litigio toma la delantera, y desintegra la función de los padres, no estamos dando a los hijos la posibilidad de tener figuras sólidas de referencia. Esto desorienta a los chicos, los torna frágiles y débiles. Volviendo al rol del padre, querría agregar que para los varones es esencial identificarse con la figura del padre para separarse de la madre y madurar la propia identidad sexual.

¿Por lo tanto, el niño tiene derecho a un padre y una madre?

Sí. Son dos figuras esenciales para el desarrollo. Tanto es así que cuando falta uno de los padres, por la pérdida de uno de ellos u otra razón, el niño o la niña busca la figura faltante en un llamado “testigo ajeno”. Los niños pueden superar desgarros y heridas de la vida si existe la presencia de personas que sustituyen la figura faltante. Por ejemplo, si no está la mamá, esa persona sustituta puede ser una maestra acogedora y amorosa. Si quien falta es el papá, un abuelo puede hacer las veces de la figura masculina que el niño busca.

¿Qué sucede con los niños adoptados por una pareja homosexual?

Todavía no hay muchos estudios científicos. Son realidades recientes. No olvidemos que la homosexualidad sólo con el DSM III (Manual diagnóstico y estadístico de disturbios mentales) ha sido removida de la lista de las parafilias, y fue eliminada completamente recién en el DSM III-R de 1987. Pienso, sin embargo, que en cada caso el niño o la niña buscan fuera de la pareja homo, una compensación, una persona de sexo distinto sobre la cual moldearse. Lo masculino y lo femenino no se pueden eliminar, son naturales…

En esta visión, el hijo parece casi un objeto…

Hay otro aspecto a considerar desde el punto de vista del bienestar del niño: ¿estamos preparados como sociedad? Como considero que no lo estamos, temo las repercusiones sobre un niño de una pareja gay. La de ellos es una diversidad muy grande: Y no se resuelve con ideas ridículas como abolir el día de la madre o escribir padre 1 – padre 2 en el carné escolar. En la cotidianeidad, las ocurrencias y el sarcasmo existen; la marginación también. Es inútil fingir no verla. El niño acaba cargado de una serie de prejuicios, sea de parte de sus coetáneos o de los padres de éstos. Hablamos de bullying y diversidad, pero ¿hemos reflexionado sobre lo devastadora que puede ser la vida para un niño en una sociedad no preparada a acoger la diversidad? Me gustaría que reflexionáramos acerca de esto y que, además de los derechos de los adultos, se dirigiera la atención sobre el eslabón más débil de la cadena: el niño.

Esperemos que posibles desencuentros ideológicos no se descarguen sobre las espaldas de los niños…

Ese riesgo existe, pero es necesario de todos modos preparar a la sociedad, también por otro motivo: la última versión del DSM (la “Biblia” de los psicólogos), aún entre polémicas, comienza a considerar la pedofilia como una orientación sexual posible. Este es un hecho gravísimo. Es verdad que el niño tiene su sexualidad, pero no puede ser comparada a la adulta, en cuanto no está ligada al placer (orgásmico). Se quiere instrumentalizar la sexualidad infantil para el placer de los adultos. Esto es un crimen, porque hay una asimetría de poder entre adulto y niño. Y esto vale tanto para lo masculino como para lo femenino. Este último caso es menos conocido porque en el imaginario colectivo la hipótesis de que una mujer pueda violar el cuerpo de un niño es más difícil, pero sin embargo sucede, especialmente por parte de mujeres que han sufrido violencia. En estas situaciones los niños están indefensos. Por esto es necesario educarlos en la afectividad desde pequeños, enseñándoles el respeto del propio cuerpo que nadie puede manipular, explicando al niño como decir que no a las pretensiones del adulto.

¿Cuáles son las consecuencias para los niños nacidos de un útero de alquiler?

Conozco a una mujer que fue privada de su útero pero que conservaba los ovarios, y por esa razón pensaba recurrir a un útero de alquiler. Al final renunció pues la ley (en el exterior) prevé que enseguida después del parto, en virtud del fuerte lazo que se crea entre hijo y madre de alquiler, esta última puede decidir conservar al niño para sí. El trauma de la separación golpea siempre al eslabón débil de la cadena: el niño. ¿Quién cuida de los niños? La convención para los derechos de los animales es de 1978, mientras que ¡la de los derechos del niño ha sido ratificada recién en 1989! Da que pensar.

 

Written by Rafael de la Piedra