Adolfo Hitler y el demonio

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Por: H. Eduardo Zavala Icaza

Han transcurrido cerca de 70 años de la muerte de Adolfo Hitler y aún historiadores y escritores se ocupan de revelar diversos aspectos de su vida y de algunas sus desconcertantes determinaciones, mostrando el interés y curiosidad que despierta el conocer siempre algo más de un personaje cuya vida en general mostró matices que fueron de lo trascendente a lo tenebroso.

Sus importantes logros al transformar en muy corto plazo un país quebrado económica y moralmente en una potencia mundial, el imponer el orden, eliminar el peligro comunista, conseguir el pleno empleo y el obtener resultados positivos en gestiones diplomáticas, habrían sido, entre otras cosas, lo que habría motivado que la prestigiosa revista TIME lo designe como el Hombre del Año en 1938 y ser considerado candidato al Nobel de la Paz en enero de 1939.

No obstante, el sistemático agravio a los judíos para forzar su salida de Alemania, desatar la guerra en Europa y que en esa conflagración los nazis cometieran abominables y horrendos crímenes que originaron millones de muertos en el llamado holocausto judío, habría llevado, bajo consideraciones total y absolutamente diferentes, a hacer de Hitler, aunque nefasto, el personaje de quien más se ha escrito, después de Jesucristo.

Finalizada la guerra en Europa el año 1945, habría que considerar la incómoda situación en que estuvieron Pío XII y toda la Iglesia, al ver que la masonería, tras Estados Unidos e Inglaterra y el comunismo tras Rusia, desde años atrás tipificados como los más acérrimos enemigos de la Iglesia y que integraban los países aliados contra Alemania, se hallaban juntos en el bando vencedor.

En ese orden de cosas, debido a innumerables publicaciones de entendidos, escritores e historiadores, algunos comprometidos con los vencedores, sumado a una enorme propaganda, se ha generado en las masas un concepto que, en base a los horrores del penoso holocausto judío, ha hecho de Hitler y los nazis la encarnación moderna de todo lo perverso y del mal radical, lo cual contrario a lo esperado, ha producido en las nuevas generaciones curiosidad y hasta interés por indagar cuánto hay de verdad sobre lo que se afirma de ese asunto.

Presentada esa breve reseña, se ha elaborado el presente escrito al conocerse que personas sensatas y confiables han aseverado públicamente, incluso bajo juramento, que el Papa Pío XII, como máxima autoridad de la Iglesia Católica, considerando que Hitler venía tomando decisiones malignas durante momentos aciagos de la guerra para Alemania, siendo presa de una intervención satánica, con la potestad que se le reconoce a la Iglesia en caso de posesiones, había decretado, en forma tácita, que Hitler estaba poseído.

Con el objeto de liberarlo y echar fuera dicha posesión, Pío XII determinó no sólo se lleve a cabo el exorcismo que se le practicaría a distancia desde Roma, sino también dirigirlo personalmente, cosa que efectivamente realizó

Años después de finalizada la guerra, al hacerse pública la noticia sobre los exorcismos practicados a Hitler por Pío XII durante esa conflagración y ya fenecido el precitado pontífice, la oficina de prensa del Vaticano no negó ni rechazó en forma alguna el contenido y alcances de esa revelación, confiriendo de hecho a la citada posesión satánica de Hitler, el asentimiento de la Iglesia.

Algunas generalidades sobre la posesión satánica y el exorcismo 

Cabe precisar que la única entidad que determina si una persona es víctima de un caso de posesión demoníaca, término sólo utilizado en el ámbito religioso y por tanto no contemplado en los cánones clínicos ortodoxos, es la Iglesia, la cual la define como un tipo de trastorno del comportamiento atribuido al apoderamiento del espíritu de una persona por cuando menos un demonio, el cual obra en ella como agente interno, logrando interferir, controlar y manejar la conducta y voluntad de la persona poseída a su antojo.

A su vez se entiende como exorcismo, una acción sobrenatural practicada en nombre de Dios contra una fuerza demoníaca que aprisiona cuerpo y voluntad de un sujeto, con el objeto de propiciar su expulsión y liberación. Entre las causas más comunes para que se origine una posesión demoníaca se considera el involucrase en una serie de asuntos y actividades relacionadas con el esoterismo y el ocultismo, pudiendo citar entre otras el practicar la invocación a difuntos o espíritus malignos en sesiones de espiritismo, pertenecer a sectas satánicas, realizar pactos satánicos, practicar el uso de la ouija, como también asistir a misas negras, santerías afrocubanas, vudú, macumba, candombe, etc

Era ampliamente conocida en Hitler su proclividad al esoterismo, por lo que magos, videntes y astrólogos proliferaban en torno a él, quien previo a todo asunto y decisión importante acostumbraba consultarlos. Asimismo, pertenecía a Thule, enigmática y esotérica sociedad secreta, centro mágico del nazismo.

A continuación se muestran algunas opiniones en ese sentido:
Hermann Rauschning, amigo cercano de Hitler e historiador, en su obra “Hitler Told Me So” señalaba con asombro: “Más allá de toda duda, Hitler estaba posesionado por fuerzas que venían desde fuera de él, para las cuales el individuo llamado Hitler no era más que un vehículo temporáneo.”

Se rumoreaba insistentemente de la presencia de los “maestros desconocidos” entidades espirituales malignas a quienes se afirmaba Hitler servía y temía.

El profesor Carl Jung, célebre psicoanalista, en cierta oportunidad declaró: “La política alemana no es hecha, es revelada a través de Hitler, él es la voz de los dioses.”

Algo que amerita mencionar es que en diferentes oportunidades Hitler reveló la existencia de una fuerza superior que sentía que controlaba su destino y cuya voluntad estaba llevando a cabo y de la que por momentos se sentía cautivo, síntomas característicos que inducen a pensar en una posible posesión.

Diversas decisiones de Hitler dieron un trasfondo claramente esotérico al nazismo, entre ellas escoger como símbolo la esvástica dextrógira y no la levógira, diseño y nuevos colores de la bandera alemana, encerrar la esvástica en un círculo, disciplinas y extraños rituales practicados por las SS y otras medidas extravagantes como los viajes al Languedoc en busca del Santo Grial, a la Antártida, las expediciones de científicos y miembros de las SS al Tibet.

Resulta chocante que monjes del Tibet, reconocidos por altamente espiritualizados y no por ingenuos, no sólo no rechazaran de plano a los nazis, sino que confraternizaran y que incluso celebraran pactos con quienes luego fueron sindicados de maléficos (al tomar Berlín, los soviéticos encontraron muertos a grupos de tibetanos que habían peleado a favor de los nazis). También se encuentran envueltas en un halo de misterio las relaciones nazis con la Mongolia y con la India que no es la que comúnmente se conoce.

Al respecto Airey Neave, uno de los fiscales en los juicios de Nuremberg que determinaron la muerte de los más importantes líderes nazis, declaró: “Los aspectos ocultos y ritualistas del Tercer Reich fueron deliberadamente omitidos como una evidencia inadmisible. Una defensa hábil podía argumentar jurídicamente que se disminuyera la responsabilidad de los acusados.”

Lo citado permite percibir lo embrollado que se encontraba Hitler y algunos líderes nazis con los asuntos esotéricos y ocultistas, los que fácilmente podrían haber originado que en algún momento fuera pasible de una posesión

Tratándose nada menos que de Hitler, dada la enorme trascendencia del caso y la confiabilidad que nos merece el Sumo Pontífice, no cabe duda alguna que en plena conflagración, tanto el Papa como lo más prominentes miembros de la curia romana, conociendo debida y detalladamente los pormenores, habrían tenido argumentos suficientes y contundentes, para decretar la posesión demoníaca del líder nazi, de allí que se procediera a practicarle exorcismos

Cabe mencionar que en los endemoniados se presentan usualmente estados de calma y de crisis de manera entrecortada, estos últimos acompañados con gritos, explosiones incontenidas de rabia y arranques radicales extremos, formas y reacciones acostumbradas en Adolfo Hitler ante circunstancias muy negativas, según opiniones de personas que presenciaron esos hechos.

Los exorcismos practicados por PÍO XII

En lo referente a la gestión, es importante remarcar no sólo la disposición y el compromiso personal del Papa en eliminar la intervención demoníaca que estaría controlando al líder nazi, sino el interés de toda la Iglesia, considerando que algunas de sus nefastas decisiones tenían una trascendencia tan nociva que podrían afectar en una u otra forma a la población de todo el orbe.

Una de las personas que, fuera del personal eclesiástico, fue testigo presencial de los exorcismos realizados por el papa Pío XII y que años después de esos hechos decidió hacer público lo sucedido, fue su asistente personal la religiosa Sor Pascalina Lehnert quien bajo juramento, afirmó lo siguiente: “El cardenal Michael von Faulhaber (muy influyente obispo de Munich durante la conflagración) y otros obispos, estaban persuadidos de que Hitler estaba endemoniado y alertaron al Santo Padre y este cuando empezó la guerra no sólo hizo oraciones, sino que recurrió al exorcismo sobre Hitler en su capilla privada, estando yo presente.”

El exorcismo practicado a distancia a Hitler por Pío XII, fue confirmado por el padre Peter Gumpel historiador y teólogo jesuita relator de la causa de beatificación del mencionado pontífice, durante el transcurso de una Mesa Redonda en torno al tema “Pío XII constructor de la paz” que tuvo lugar en el Caprania College en Roma, a la que incluso asistió el senador Andreotti. En dicha reunión el padre Gumpel se refirió a Hitler como una persona poseída, un endemoniado, un hombre tan diabólico en sus programas de dominio y exterminio, hasta el punto de estar dominado por las fuerzas del mal.

Señaló asimismo, la existencia de diversos testimonios recopilados durante el proceso de beatificación de Pío XII, cuyos autores afirmaron haber asistido en varias ocasiones a ceremonias de exorcismo llevadas a cabo por el citado pontífice, durante los peores momentos de la guerra para Alemania

Según Benedicto XVI, tras el Concilio Vaticano II se bajó la guardia contra el demonio y luego se llegó al extremo de decir que el infierno no existe. Cabe recordar, para quienes dudan o no creen en la existencia del demonio, que Juan Pablo II y Benedicto XVI se refirieron en diferentes oportunidades y de manera explícita, tanto al demonio como al exorcismo como método para expulsarlo.

El entonces cardenal Ratzinger luego papa Benedicto XVI, que tuvo vivencias negativas del nazismo, en conversaciones con Peter Seewald tituladas “Dios y Mundo”, señaló que Hitler estaba inmerso en lo demoníaco. Conocemos informes fiables de testigos oculares que demuestran que Hitler mantenía una especie de encuentros demoníacos que le hacían decir temblando ”El ha estado de nuevo aquí ” y cosas así. Se refería al demonio

Confirmándolo, Hermann Rauschning escritor y amigo cercano de Hitler, afirmó haber visto al Führer en su cuarto, jadeando, sudando copiosamente, mientras repetía palabras desconocidas y frases indescifrables. Hitler balbuceando decía “El hombre nuevo está con nosotros, existe. Allí, allí en el rincón, allí está”.

La Biblia recoge en los cuatro evangelios, siete casos de posesión previa a la demostración de poder y autoridad de Jesucristo para expulsar los demonios, poder que El, remarcando su importancia, confirió a sus discípulos. Sobre ese asunto, la Iglesia estableció el ritual de exorcismo con el fin de orientar, unificar y dirigir la metodología y la mecánica operativa para la expulsión de demonios, supeditando esa labor a obispos, o sacerdotes con su autorización.

Al pronunciarse sobre el caso de Adolfo Hitler, el padre Gabrielle Amorth, exorcista oficial del Vaticano, considerado a la fecha el mayor exorcista a nivel mundial, poseedor de una amplísima experiencia en casos de posesión demoníaca y autor de importantes obras sobre el tema, manifestó: “Hitler era un satanista, estuvo poseído cuando los nazis mataron millones de personas, desde ese punto de vista no me sorprende que Pío XII pudiera haber intentado un exorcismo a distancia.”

Según el padre Amorth propiciar un mal de tal magnitud como el que se le imputa a Hitler, no podría ser explicado sin la influencia de una fuerza superior ajena a la naturaleza humana. Indicó que practicar un exorcismo a distancia no alcanza a tener efecto alguno, requiriéndose que el sujeto a exorcizar este presente para que el ritual pueda aplicarse con efectividad, de lo que se deriva lo infructuoso del exorcismo realizado por Pío XII.

CONCLUSIONES:

1. Pío XII, máxima autoridad de la Iglesia, informado por el clero alemán sobre actitudes y decisiones extremadamente atroces y siniestras de Hitler durante la guerra, descartando la existencia de contubernio alguno y con la autoridad que lo facultaba, decretó que estaba poseído y procedió él mismo, a practicarle un exorcismo desde el Vaticano.

2. La religiosa Sor Pascalina Lehnert, asistente del papa Pío XII en forma permanente durante más de 20 años, declaró bajo juramento haber presenciado el exorcismo practicado a Hitler por el Papa, versión clara y precisa, que dada su sinceridad y seriedad, resulta incuestionable.

3. Peter Gumpel jesuita, historiador y teólogo, relator de la causa para la beatificación de Pío XII, consideró a Hitler como un endemoniado, indicando tener conocimiento que varios prelados del entorno papal, habrían presenciado el exorcismo.

4. El Vaticano no ha negado ni rechazado en ningún momento ni de manera alguna, la revelación acerca de los exorcismos practicados a Hitler, lo cual se constituye en un caso de aprobación tácita.

5. El padre Gabrielle Amorth, el exorcista más afamado del Vaticano, mencionó que Hitler era satanista y que estuvo poseído cuando los nazis mataron a millones de personas. Señaló que los exorcismos a distancia no son efectivos, motivo por el cual los practicados a Hitler fracasaron.

Finalmente, resulta sintomático que entendidos del asunto, así como los más importantes medios de información a nivel mundial, siempre incisivos y acuciosos para levantar un noticia cuando se trata de un tema que no choque con su parecer e intereses, hayan prácticamente silenciado una ocurrencia que en sus alcances podría darle un significativo giro a la historia, al confirmarse que de acuerdo a lo actuado por una entidad tan seria como la Iglesia, Hitler habría tomado decisiones estando poseído, por lo que, salvo mejor parecer, cabría en lo sucesivo tener en cuenta esa situación y al menos conceder una duda razonable, antes de hacerlo rigurosa y jurídicamente responsable de todos los actos terribles y abominables que se le imputa.

El autor del presente escrito estima importante precisar que no ha sido en absoluto su intención ensayar una apología o reivindicar a un personaje tan siniestro como Hitler, en mayor o menor forma responsable de la muerte y la desgracia de muchísimos inocentes, especialmente judíos, dejando a criterio del lector las especulaciones que pudieran fluir de este documento, cuyo único objetivo ha sido presentar la noticia de una revelación muy importante, que pese a su significativa trascendencia, sea por animosidad, por oscuros intereses, o por terceras intenciones, no ha tenido la difusión merecida.


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