Estados Alterados
La película Estados Alterados (Altered States) es sin duda un clásico en los filmes de ciencia-ficción. La línea conductual de la película nos sitúa en las experiencias con drogas alucinógenas – muy propio de los años 60´s. – para llegar a estados profundos de la conciencia humana. El llegar a estos estados llevará al protagonista a ciertos extraños descubrimientos. Él retrocede en la línea evolutiva descubriendo así sus ancestros animales. Esta película contiene una serie de ideas de fondo muy propias del pensamiento de la Nueva Era.
De: Blogdecine.cl
Si me pidieran que ubicara a Estados alterados (1980), una de mis películas favoritas, dentro de la época en que fue filmada o en relación con otras cintas similares, diría que pertenece a una veta cinematográfica que en su tiempo buscó ampliar el lenguaje cinematográfico hacia las esferas más extremas de la experiencia humana: el sueño, la psicodelia (en su sentido etimológico) y, desde luego, el delirio.
En esta dirección, directores como Alan Parker, en Angel heart (1987), no dudaron en utilizar vertiginosos zooms, encuadres torcidos y efectos que permitieran dar cuenta de realidades alternas, memorias distorsionadas o recuerdos de eventos que nunca sucedieron, métodos que hoy en día nos pueden parecer algo trasnochados (como nublar una escena para denotar que se trata de un sueño), pero que en lo personal valoro en cuanto osados y necesarios experimentos. Entre paréntesis, Estados alterados trata precisamente de eso: de experimentos.
Todo comienza cuando el profesor de Harvard, Eddie Jessup, interpretado por un juvenil y debutante (fue su primera aparición en pantalla) William Hurt, emprende una serie de experimentos psicológicos a través del aislamiento sensorial en los sótanos de la facultad donde hace clases. Para sus pruebas utilizará cámaras de aislamiento y, como buen científico, o como hacen los científicos de verdad, el sujeto elegido para experimentar será él mismo.
Para condimentar un poco más las cosas Jessup utilizará sustancias psicotrópicas. Sin embargo, a poco andar de los experimentos, era que no, la cosa se sale de control: Jessup comenzará a sufrir no sólo cambios psicológicos (y es aquí donde el argumento se desata, adquiriendo su real dimensión) sino también físicos. A continuación, la silenciosa y “sensorialmente deprivada” secuencia de títulos.
Siendo la fundamentación científica del argumento bastante inverosímil (aun para la época: una suerte de involución física desencadenada por los estados alterados de conciencia), creo que la cinta desarrolla una trama que posteriormente películas como La mosca (1986) deplegarán de forma algo más pulcra, aunque a mi juicio no más intensa: la metamorfosis hacia la monstruosidad y la disolución. En este caso, Jessup es un científico obsesionado con alcanzar la “verdad última de las cosas”, base extracientífica de sus experimentos. Esta pretensión, sin embargo, chocará con el mundo profano, donde Emily, su esposa, le advertirá una y otra vez que cese en los experimentos cuyos efectos comienzan a extenderse pavorosamente hacia fuera de la cámara de aislamiento y el horario de las pruebas. En última instancia (y aquí La mosca presenta un desenlace menos amable) será el amor el que salve a Jessup de la disolución total, cuando su organismo se haya remontado hasta los comienzos del universo, viéndose convertido en una entidad casi inmaterial, y se encuentre amenazado con la desaparición en la nada absoluta.
Para finalizar, algunos datos anexos sobre la película. Si bien Estados alterados puede juzgarse con una cinta experimental en muchos aspectos, contó con bastante presupuesto para la época, e hizo uso extensivo de efectos especiales (es decir, no era tan precaria) que al momento de su estreno hicieron que se la tildara, en un sentido algo peyorativo, de “pirotécnica”. Junto con el de William Hurt, Estados alterados también fue el debut cinematográfico de Drew Barrymore (me parece que es la hija de Jessup y Emily), y fue nominada a un Oscar en la categoría de Sonido, aunque perdió frente a El Imperio contraataca (¡Pff!). La cinta está basada en la novela homónima de Paddy Chayefsky, inspirada a su vez en las experiencias reales de John C. Lilly, científico norteamericano que estudió la influencia de los estados de deprivación sensorial junto con drogas como el LSD en los años cincuentas, y que hoy en día, como muchos otros, es una especie de gurú y se dedica a estudiar la comunicación con los delfines.
































